La campaña parte de una situación cotidiana llevada al extremo: cuando caminar deja de ser una buena alternativa, quizá ha llegado el momento de comprarse un coche.
En el spot, un hombre corre perseguido por un perro mientras una voz en off le plantea una conclusión bastante evidente: necesita un coche. La gráfica traslada la misma idea a una imagen todavía más directa: unos zapatos con las suelas completamente agujereadas.
Dos ejecuciones diferentes para un mismo concepto, construido desde el humor y con el producto como solución.